La Copa Uribe

Primer Trofeo Deportivo que hubo en Colombia

Cuando el 15 de Agosto de 1903, Ignacio Sanz de Santamaría Herrera jugó la primera Copa Uribe y la ganó con su equipo Rosas Verdes -del que formaban parte su hermano Jorge, Eduardo Umaña Díaz y Milciades Sayer-, no podía imaginar que 100 años después, su bisnieto, Gonzalo Sanz de Santamaría Jaramillo, también tendría una Copa Uribe. Él la ganó en 1986, jugando en el mismo equipo con su papá, Fermín Sanz de Santamaría, quien a su vez, como él, se había iniciado en el Polo y la había ganado en 1948, siendo parte del equipo que integró su padre José Sanz de Santamaría Rocha. En síntesis, de 1903 a 2003, bisabuelo, abuelo, padre, nieto y bisnieto no sólo habían ganado 35 Copas Uribe sino que la familia seguía jugando en el Polo Club de Bogotá y ganando la misma Copa Uribe, donada por Alvaro Uribe Cordovez, cien años atrás. Esta Copa fue traída de Inglaterra por Alvaro Uribe Cordovez, y fue el primer trofeo deportivo que hubo en Colombia.

El caso de los Sanz de Santamaría se repite con varias familias más: los Salazar (Salazar Grillo, Salazar Gutiérrez, Salazar Gómez, Salazar Wilkie, Salazar Arias…) ganadores de 28 Copas Uribe. La familia Herrera (Herrera de La Torre, Herrera Valenzuela, Herrera Vélez, Herrera Obregón, Herrera Crevón y Herrera Lara) ganadores de 35 Copas Uribe. La familia Samper (Samper Bruch, Samper Ortega, Samper Sordo, Samper Bermúdez) 17 Copas Uribe. Los Urrea (Urrea Delgado, Urrea Fajardo, Urrea Kirby) 14 Copas Uribe. Los Umaña (Umaña Díaz, Umaña Alvarez) 15 Copas Uribe. Los Gómez (Gomez Umaña, Gómez Tamayo, Gómez Obregón) 29 Copas Uribe, la mayoría gracias a Daniel Gómez Tamayo. Claro que en cada casa de ellos hay más cantidad de copas porque, después de que se creo la Copa Uribe, surgieron cientos de ellas.

Primer Ganador Copa UribeLas Rosas Verdes, el primer ganador de la Copa Uribe en 1903

De la fidelidad de varias familias a la Copa Uribe, hay pruebas inolvidables. Por ejemplo cuando se celebró el cincuentenario, en 1953, tuvo lugar una partida a un solo chukker, entre los equipos compuestos por don Jorge Sanz de Santamaría Herrera, único sobreviviente de los ganadores en 1903, y por hijos del resto de participantes. No le fue fácil a don Jorge participar en esta ocación porque, según contaba él en entrevista con El Tiempo en agosto de 1953: "… debo declarar que sólo al deporte, a la vida al aire libre, me permiten participar a los 74 años de edad en la celebración de las Bodas de Oro de este trofeo. Mis hijos me están haciendo guerra de nervios para que no juegue. Ellos dicen que la edad y tal pero yo saldré con mi equipo a dar unas tacaditas …". Y lo hizo con entusiasmo. La composición de su equipo fue así:

Las Rosas Verdes:
1 Jorge Sanz de Santamaría Herrera.
2 José Sanz de Santamaría Rocha, hijo de Ignacio Sanz de Santamaría.
3 Ramón Umaña, hijo de Eduardo Umaña.
Back: Carlos Sayer, hijo de Milciades Sayer.
Jugó también en este equipo Nicolás Sanz de Santamaría Sáenz, hijo de Jorge Sanz de Santamaría Herrera.

Sus contrincantes fueron:
Los Blancos:
1 Alfonso Samper Ortega, hijo de Tomás Samper Bruch.
2 Joaquín Samper Herrera, hijo de Joaquín Samper Bruch.
3 Harry Child, hijo de Carlos F. Child.
Back: Manuel Sanz de Santamaría Osorio, hijo de Manuel B. Sanz de Santamaría H.

Equipo Mondoñedo, ganador de la Copa Uribe en 1948

Hay otro episodio más reciente sobre el equipo Rosas Verdes y la tradición familiar. La partida de exhibición que se jugó, noventa años después de la primera, en 1993, el equipo Las Rosas Verdes estuvo formado por cuatro bisnietos del primer equipo ganador de la Copa Uribe. Fueron:

1 Alejandro Sayer, bisnieto de Milciades Sayer.
2 Gonzalo Sanz de Santamaría, bisnieto de Ignacio Sanz de Santamaría.
3 Enrique Sanz de Santamaría, bisnieto de Jorge Sanz de Santamaría
Back: Alejandro Umaña, bisnieto de Eduardo Umaña.

Lástima que esta cuarta generación no repitió el triunfo de sus antepasados.

¿La razón? Estaba compitiendo con veteranos campeones. ¿La prueba? Los ganadores de la Copa Uribe ese año fueron los del equipo formado por Emilio Urrea Fajardo, Carlos Urrea Fajardo, Armando Lloreda y William Sawyer Galindo.

Camilo J. Saenz recibe la Copa Uribe en 1964

Y volviendo al pasado, de aquel primer encuentro de 1903, hay dos artículos publicados en el diario El Comercio el 2 y el 4 de septiembre de 1903, firmdos con las iniciales L.M.H.R. (Luis María Herrera Restrepo), de los cuales vale la pena reproducir algunos apartes:

"Bajo la influencia de emociones, difíciles de describir, que nos domina a todos, tanto a jugadores que tomarían parte activa en las partidas que iban a decidirse, como a los admiradores del juego de polo, que participamos con aquellos de sus afanes y triunfos, se dio la señal a las dos de la tarde, a fin de que principiara la primera de las tres que debía jugarse para disputarse la famosa copa de plata que el distinguido señor don Alvaro Uribe, importante miembro del Polo Club, había obsequiado".

"De antemano habían sido inscrito tres equipos: uno por el señor Carlos F. Child, compuesto así: T. Samper, C.F. Child, Joaquín Samper y Manuel B. Santamaría, otro por el señor Ignacio S. de Santamaría, constituido por él y los señores Eduardo Umaña D., Milciades Sayer y Jorge Santamaría; y un tercero, formado por el señor Alvaro Uribe, del cual hacían parte, además de él, los señores, H.W. Cutbill, Evaristo Herrera y Eduardo Sayer".

"Solamente jugaron los dos primeros grupos, porque el señor Alvaro Uribe se vio obligado a retirar el que él había inscrito, por causa de un lamentable accidente acaecido al señor Cutbill al ensayar un caballo de polo".

Fue convenido en que el equipo del señor Child se distinguiría con el color blanco, el del señor Ignacio de Santamaría con el verde y el del señor Alvaro Uribe, en caso de que jugara, con el rojo".

"Casi al terminar la primera partida, el jugador Ignacio Santamaría, Back del equipo de los verdes, sufrió una caída que tuvo como consecuencia una dislocación del hombro derecho. Con un valor y sangre fría extraordinarios soportó los sufrimientos inherentes al accidente, y no consintió retirarse del recinto del Polo hasta no saber cuál iba a ser la suerte de su partido en la lucha empeñada; se retiró después llevando la copa discutida, y la satisfacción de saber que el equipo por él formado había triunfado".

El Equipo Arroyohondo, ganador de la Copa Uribe Cien Años, en 2003.

Antes fue atendido en la enfermería del Club, y sometido a la tortura que se acostumbraba entonces para "auxiliar" a los accidentados. Así se describe en el libro 75 años de fotografía 1865 – 1940, de Roberto J. Herrera y María Carrizosa de Umaña: "Con alguna frecuencia los polistas se rompían un brazo o una pierna, los que se los arreglaban de acuerdo con la técnica de entonces: se acostaba al paciente en la mesa del comedor, se le anestesiaba aplicándole en la narices un poco de algodón empapado en cloroformo. Al miembro enfermo se le sujetaba un balde en el cual se iba echando agua hasta que el hueso, por tensión, volviera a su lugar. Luego se entablillaba".

"Durante esta operación era corriente el espectáculo de ver desmayarse a alguno de los espectadores o ayudantes del caso. Uno de los médicos más hábiles, quizá el primero especializado en fracturas, fue el doctor Lisandro Leyva", quien llegó a Colombia después de haber sido médico en el ejército francés durante la Primera Guerra Mundial. Su hijo Jaime Leyva fue también médico ortopédico de polistas durante muchos años, y excelente jugador. Igual sucedió con sus otros dos hijos, Eduardo y Alvaro, y con sus nietos Jaime y Alberto Leyva Espinosa.

Volviendo a la crónica de ese primer encuentro, es divertido reproducir apartes de la reseña del cronista sobre algunos jugadores. De Eduardo Umaña escribió: "…no estuvo a la altura de su manera habitual de jugar; sus caballos El Andaluz y El Zorro, sin el empuje necesario, le impidieron desplegar la actividad y prontitud con que siempre juega. El señor Child, número 2 de los contrarios, jugó con mucha libertad sin tener encima a cada momento el número 3 o si quiera el número 1. Esto hizo cobrar muchas ventajas a los Blancos puesto que el señor Child es un jugador formidable. En la tercera partida Eduardo, con el caballo Chilón, recobró su incansable actividad". Y siguiendo con Child, explica:

"Montó su caballo Upa, pero no jugó sino su primera partida, porque después de acaecido el accidente de Ignacio Santamaría, quien no pudo seguir jugando, como no había otro jugador que lo reemplazara, fue necesario aplicar las reglas del juego en estos casos: suprimir uno de los jugadores del partido que no había sufrido el accidente , para que jugaran tres de cada lado".

"La designación del que debía suprimirse se hace a petición del otro partido, que tiene este derecho; el Sr. Child fue escogido por el partido de los verdes para salir del juego. El elogio mayor que se puede hacer del Sr. Child, como hábil polista, es la circunstancia de que fuera elegido para salir. Le apuntamos a su cuenta cuatro famosísimos golpes para adelante, de esos que tanto luce; un muy acertado sesgo que hizo a Jorge Santamaría, Back de sus contrarios, y que éste resistió con habilidad". Y continua contando sobre Child: "En una ocasión, en una carrera, al tratar de detener su caballo, se le rompieron las riendas, y aunque no le fue posible contenerlo, no perdió ni el aplomo en la montura ni la sangre fría, y lo dominó con destreza sorprendente".

Y de Jorge Santamaría, número 1 y Back después: "Este jugador puso mucho arrojo y empuje al participar en la primera partida, hasta la caída de su hermano Ignacio; después le tocó el puesto de Back. En la tercera, contrajo muy especialmente la atención a su puesto; a nuestro entender, esto contribuyó en mucho al triunfo de su partido, puesto que al principiar la última, el partido verde apenas tenía ganado un goal y los Blancos seis; parecía imposible que triunfara".

A propósito de este hecho: 6 goles a 1, la mejor explicación que hizo Jorge Sanz de Santamaría, en una entrevista a El Tiempo, el 15 de agosto de 1946 hablando del partido de 1903: "Lo recuerdo como si fuera ayer. Lo jugamos, como todos los partidos de entonces, en el campo de La Magdalena, situado frente a donde hoy queda el colegio Sacre Coeur. El campo no tenía las medidas reglamentarias. Era más corto y no tenía las divisiones o linderos de madera que hoy se usan. La demarcación del campo se hacía con raya de cal. Jugamos aquel partido, partidazo digo yo, en presencia del mayor número de personas que se hubiera reunido para una competencia de esa clase. Conseguimos que nos prestaran la banda de músicos del Estado, entonces organizada y concurrieron los más altos dignatarios. Mi equipo era el de Las Rosas Verdes. En el contrario se alineaban los grandes, los que ustedes llaman ahora ´los cracks´, es decir, los que todo el mundo creía que iban a ganar. Se jugaban tres tiempos de 20 minutos cada uno, y al terminar el segundo nos iban ganando por 6 goles a 1. Tan seguros estaban los del bando contrario de su victoria, que mi amigo Joaquín Samper, con quien nos chanceábamos muy cordialmente, me dijo: ´Jorge, de acuerdo con la costumbre los que ganan dan la comida en el Hotel Europa o en una de nuestras casas. No te pongas triste que te vamos a atender muy bien. Vamos a repartir champaña doble´. Pero resultó que en el último chukker metimos rápidamente cuatro goles. Nos faltaba uno para empatar. Ya eran escasos los minutos para finalizar el partido. En esas la bola se fue a dar a unos escasos tres metros de la raya de salida, muy cerca del sitio donde la banda de músicos echaba al aire una pieza muy alegre. Joaquín Samper en su caballo El Curubito se fue directo a la bola para el despeje, pero el caballo se asustó con la música y no hubo poder humano que lo hiciera seguir. El momento fue aprovechado inteligentemente por Milciades Sayer, quien de una sola tacada disparó desde ese sitio y anotó el gol del empate. Terminó el match empatado y hubo prolongación hasta que uno de los bandos anotara un goal. Naturalmente fuimos nosotros los que lo logramos. Y nos tocó pagar la comida y con champaña triple".

Desde antes de esa primera fiesta de la Copa Uribe, las celebraciones han sido comentadas destacando la elegancia de los asistentes. Claro que con respecto a la vestimenta ha habido algunas excepciones y sino leamos los comentarios que, de la primera hizo Evaristo Herrera: "Después de la partida tuvo lugar una gran fiesta social en el Hotel Europa, ofrecida en la noche, por los señores Manuel Santamaría y Joaquín Samper". Y más adelante: …"recuerdo las indumentarias en que nos presentamos: había toda clase de vestimentas. Se barajaban smokings, casacas, levitas y sacos de todos los colores del arco iris. De todos modos, la alegría se desbordó y no hubo quien hubiera salido en sus cabales."

Del primer partido que se disputó la Copa Uribe y que fue a beneficio del Hospital San José, don Camilo Sanz de Santamaría tiene, entre muchos recuerdo más de sus antepasados, el Programa de ese sábado 15 de agosto de 1903, en el que además de mencionar a los equipos que se disputarían las Copa Uribe, incluye otros eventos. Copiamos: "3:30 p.m. Carrera con un obstáculo para niños encostalados, menores de diez años, hijos de socios del Club. Distancia 75 metros. Dos premios. Inscripción en el Rancho hasta las 2:30". "A las 4 p.m. se desmontarán entregando sus caballos a los parafreneros. Cada uno de los jugadores deberá hacerse amarrar la corbata por la señora que le haya sido asignada; después volverá a montar y acabará de recorrer la pista. El primero que pase el poste de llegada con la corbata bien amarrada será declarado vencedor. El premio lo ganará la señora."

¿Un dato curioso de 1904? El Ministro inglés George E. Welby donó para los integrantes del equipo ganador, del torneo de la Copa Uribe, cuatro fosforeras de oro; igual donación hizo don Manuel A. de Vengoechea, ocasión en que aceptó entregarlas personalmente el Presidente de la República, general Rafael Reyes.

Desde entonces, esta emblemática copa lleva jugándose 113 años, en la actualidad es la copa de más alto hándicap que se juega en el Club.

Esta notable tradición hace que año tras año, el partido de la final de la Copa Uribe sea todo un acontecimiento deportivo y social de muy alto reconocimiento.